Castro chavismo, estirpe terrorista.
Caracas y La Habana reprimen de manera sistemática a sus ciudadanos. Violan sus derechos y los obligan a vivir en precarias condiciones, resultado del control que ejercen sobre el quehacer nacional. El terrorismo de Estado es una realidad tanto en Cuba como en Venezuela, sin embargo, no dejan de ser una amenaza desestabilizadora para sus vecinos. Los estados que practican el terrorismo contra sus pueblos deberían ser execrados por la comunidad internacional. Ambos regímenes se enorgullecen del apoyo que prestan a los grupos narcoterroristas colombianos del ELN y la disidencia de las FARC. El castrismo ha dado refugio a criminales de toda ralea, siempre y cuando tuvieran dinero para pagar su estancia o contrajeran compromisos que les favorecieran en alguna medida. La inclusión de Cuba y Venezuela en la lista de estados terroristas esta más que justificada por la conducta que ambos regímenes sostienen públicamente. Es tiempo que la justicia internacional actué contra los estados delincuentes.

