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La ciudadanía boliviana, con independencia de la estrategia que patrocinen, está mostrando tener conciencia de que los derechos se defienden en caliente y en todos los ámbitos, que los reclamos hay que hacerlos al instante, sin concesiones. Morales ha manipulado las instituciones del estado y se ha reelegido fraudulentamente. Ha sido un depredador de oficio y vulnerado los derechos ciudadanos incesantemente. Los bolivianos deben tener presente que Evo Morales y su cuadrilla no están solos, les apoya un entramado internacional que sabe lo que quiere y capaz de hacer lo que sea necesario para lograr sus fines. El castro chavismo y su gemelo, el Socialismo del Siglo XXI, es un enemigo poderoso e inteligente. Es preciso tener presente que no es una formula estrictamente política ya que se fundamenta en prácticas criminales bien condimentadas con propuestas que gustan a quienes prefieren que le «regalen el pescado en vez de salir a pescar», y esas, son muchas personas.
A medida que Estados Unidos se retira del mundo y de los asuntos internacionales, China y Rusia intervienen, en detrimento de los intereses estadounidenses. Ahora, Estados Unidos le está aplicando fuertes sanciones a Venezuela en un esfuerzo por derribar al régimen venezolano. Sin embargo, China y Rusia (particularmente Rusia) tienen gran interés en mantener vivo el régimen de Maduro. Como parte de la política de sanciones de Estados Unidos hacia Venezuela, hay varias compañías estadounidenses cuya licencia para operar en Venezuela ha sido prorrogada hasta enero. Si estas compañías pierden sus licencias, se prevé que los productores de petróleo chinos y rusos, y sus más de 600 empresas de servicios, se apoderen de las operaciones y activos estadounidenses. Estados Unidos debe hacer todo lo que esté a su alcance para destituir a Maduro e instalar un nuevo gobierno temporal dirigido por Juan Guaidó. Una vez que un nuevo gobierno tome el poder, las empresas estadounidenses podrán operar con normalidad, y los rusos y los chinos podrán ser efectivamente desplazados.
General Bolívar, nos cuesta admitir que te conformaste con tus gestas. Te ilustraste con los filósofos para entender la razón de la existencia humana, lo cual te indujo a que ella es determinante para el sacrificio y la entrega de la vida, por lo que lo opuesto condena a la desgracia espiritual. A la última descartaste, dejándonos tu ejemplo.
El fraude electoral cometido en Bolivia para Evo Morales está integrado por una larga serie de delitos que prepararon los crímenes cometidos el día de las elecciones. Ausencia de estado de derecho, control de todos los poderes, manipulación de identificación y de registros, habilitación de Morales como candidato, primarias fraguadas, falsificaciones y manipulación de resultados, son algunos componentes del fraude. Por la flagrancia del crimen y por su condición de «hecho notorio». Los observadores de la OEA y de países que participaron de las elecciones del 20 de octubre, recomendaron de inmediato una segunda vuelta, como la manera diplomática de señalar lo que todo Bolivia y la prensa acusan con claridad: FRAUDE!! La indignación nacional ha producido el pedido de NULIDAD DE ELECCIONES y el retiro de Evo Morales del gobierno con la consigna FUERA EVO. El Secretario Almagro ha acordado con el régimen una auditoría vinculante de las elecciones. Esto es, ha implicado a la OEA con el fraude y el sostenimiento ilegal y violento de Evo Morales. ¿Acaso desconocen Almagro y la OEA la flagrancia del fraude electoral y los delitos conexos? Conocen Almagro y la OEA el concepto jurídico de «hechos notorios»? ¿Por qué se aparta del informe inicial de sus propios observadores electorales?.
La retórica de la izquierda en América Latina vende al fantasmagórico neoliberal como la versión moderna del “hombre del saco”. Diario de Cuba le contó a Miguel Díaz-Canel, presidente de Cuba, 22 faltas de dicción en su discurso de 17 minutos ante los «No-alineados». Trastoca la erre y la ele. Un garrafal disparate en el terreno de la homofonía o paronimia. Díaz-Canel confunde los verbos «propiciar» y «propinar». Tampoco sabe que el «neoliberalismo» no existe. Es una etiqueta vacía utilizada por los socialistas de todo pelaje para descalificar a sus adversarios. Lo que existe son algunas medidas económicas sensatas. El liberalismo es, primero, una convicción moral; en segundo término, una cuestión legal; y, por último, ciertas propuestas económicas surgidas de la experiencia. No se trata de que desaparezca el Estado, sino que haga bien las tareas que le hemos encomendado. En cuanto a la salud y la educación, es muy importante potenciarlas como un esfuerzo conjunto de la sociedad, pero sin colocarlas directamente bajo el control del Estado. Ésa es la verdadera distinción entre liberales y socialistas. Los liberales pensamos que los individuos son capaces de tomar mejor las decisiones personales, mientras los socialistas están seguros de que es preferible que esa selección la haga el Estado. Esto no quiere decir que los individuos tomen siempre las decisiones correctas. Errar es de humanos, pero mucho más humano es persistir en el error.
Un número relativamente grande de gobiernos locales asentados aporta no solamente un laboratorio, sino también una escuela de gobierno y ciudadanía. Estados Unidos no fue concebido como un estado gigantesco, voluminoso y altamente centralizado. Para Estados Unidos puede defenderse un sólido caso de que un gobierno central poderoso es necesario para la defensa nacional. La tradición jeffersoniana estimula autoridad local y regional más que una autoridad nacional. Pero, ¿es el modelo jeffersoniano de repúblicas distritales aplicable a otras naciones?. ¿Es apropiado un modelo de pequeñas unidades de gobierno local para los países tras una historia de gobiernos totalitarios y autoritarios altamente centralizados? ¿Existe en esos países una población capaz de reafirmarse en el gobierno de sus municipios, provincias y estados?. Poblaciones que no han tenido la oportunidad de practicar el autogobierno por décadas, están mal preparadas para asumir los retos de gobernar, y probablemente lo hagan pobremente. Pero el argumento más sólido para las pequeñas unidades de gobierno local es que la centralización gubernamental desalienta virtudes cívicas y alienta la dependencia al gobierno, y finalmente que el poder centralizado presenta una amenaza a nuestros derechos y nuestra libertad. Entonces, ¿por qué no repúblicas distritales?
El pueblo de Bolivia está en resistencia civil para recuperar su libertad y democracia, lo que es posible con unidad, con el no reconocimiento internacional al usurpador y la invocación a las Fuerzas Armadas y la Policía. Evo Morales y su régimen están cometiendo, con arrogancia y descaro, pública y abiertamente los delitos de fraude electoral, prevaricato, falsedad material e ideológica, uso de instrumentos falsificados, consorcio delictivo, beneficios en razón del cargo, atentados contra la fe pública y más. No es un modelo boliviano o nacional. Es el “castrochavismo”. El pueblo vota pero no elije y cuando los delitos se hacen evidentes, simplemente siguen adelante con más delitos. El pueblo boliviano está en “estado de indefensión”, por la ausencia de estado de derecho y la absoluta inexistencia de división e independencia de poderes. En esta lucha desigual es imprescindible la unidad nacional en torno al liderazgo político y cívico de oposición. Las democracias del mundo deben apoyar la lucha del pueblo boliviano por recuperar la libertad y la democracia con el no reconocimiento de los resultados electorales del 20 de octubre. “Fuera Evo” es el pedido del pueblo boliviano.
Dice Andrés Oppenheimer, que los motines callejeros chilenos son la expresión de la revuelta de una sociedad exitosa que demanda estándares de vida como los de Estados Unidos o Europa. Chile, efectivamente, es una sociedad muy exitosa. Encabeza casi todos los índices económicos y sociales de América Latina, incluido el de la honradez. Ha reducido los niveles de pobreza muy notablemente. Ha aumentado los años de vida de las personas hasta ser de los más altos del planeta, lo que demuestra la calidad de sus servicios público de salud. A ese panorama hay que agregar el bajo desempleo. A mi juicio, está bastante claro que los comunistas querían destruir a Chile. ¿Por qué? Porque es un ejemplo nocivo para ellos. Era una sociedad exitosa en la que se empeñaban en ver solo las supuestas fallas. ¿Quiénes fueron los encapuchados que cometieron esos desmanes contra la sociedad chilena? En primer lugar, creo que hay mucho de diversión siniestra en la tea incendiaria. Pero también hay que tomar en serio a Nicolás Maduro y a Diosdado Cabello cuando indican que ellos fueron los instigadores, pero los ejecutores fueron los comunistas locales. No se trató de una explosión espontánea, sino de un plan meditado. Como dijo el analista Juan Lehuedé, no es posible quemar simultáneamente decenas de estaciones de trenes sin una previa coordinación. Por eso Estados Unidos y Europa van a aumentar las sanciones contra Cuba y Venezuela. Para esas naciones es muy clara la relación entre el pecado y los pecadores.
Las dictaduras de Cuba, Venezuela, Bolivia y Nicaragua han demostrado que son un grupo dispuesto a cometer todos los crímenes necesarios para permanecer indefinidamente en el poder, A la frase “Venezuela no es Cuba”, le siguió la frase “Nicaragua no es Venezuela”, aún se escucha “Bolivia no es Venezuela” y “Colombia no es Cuba”, “Argentina no es Venezuela”, “Ecuador no es…” y en Chile no había una negación de este tipo porque ni se imaginaba lo que ahora está pasando. En el estado terminal de debilidad que tiene el castrochavismo, parece repetir la estrategia del nazismo de la “ofensiva de las Ardenas” con la que frenaron y casi derrotaron a los aliados. No es posible ni recomendable pactar con el crimen porque es violar la ley, subvertir el orden público y sembrar la propia derrota, La ofensiva general del castrochavismo contra las democracias es una operación de un grupo debilitado, pero se sostendrá y continuará si las democracias no consideran el imperativo de que o ponen fin a las dictaduras o continuaran pagando las consecuencias. Mientras tanto la pregunta permanece: quien sigue?
Las graves denuncias de fraude en las elecciones de Bolivia, a favor del presidente Evo Morales, han provocado que mañana se reúna de urgencia el Consejo Permanente de la OEA, integrado por el cuerpo de 34 embajadores acreditados en Washington. La misión de la OEA está confirmando que el candidato del gobierno empleó dinero del Estado en la campaña, mientras la oposición protesta en las calles y derriba una estatua de Hugo Chávez en la ciudad de Riberalta. Lo que empieza mal termina mal, dice un viejo refrán. Ahora lo debemos recordar porque la OEA se cruzó de brazos y no hizo nada para frenar la ilegal candidatura de Evo Morales a una nueva reelección, porque estaba impedido de postular no solo por mandato constitucional sino por el resultado de un referéndum. A veces, pues, el silencio diplomático termina convirtiéndose en complicidad, afectando principios y valores consagrados en la Carta fundacional y en diversos acuerdos del organismo hemisférico. Por eso señalé, líneas arriba, que lo que comienza mal termina mal. Evitemos que termine peor, como está sucediendo en otros países hermanos de América Latina.
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