Comunicado de Prensa
Comunicado de Prensa
El ecocidio de Evo Morales en Bolivia continua con mas de dos millones y medio de hectáreas devastadas. No hay diferencia de conductas y efectos criminales entre Morales y los ya reconocidos dictadores Castro, Chávez, Maduro y Ortega. Los asesinatos, torturas, presos políticos, exiliados, violaciones de derechos humanos y víctimas de los regímenes dictatoriales de Cuba, Venezuela y Nicaragua pueden ser mas en número, pero en Bolivia, Morales perpetra los mismos delitos con mas de 20 masacres sangrientas, muertos, presos y exiliados políticos y miles de perseguidos. En el narcotráfico Evo Morales tiene preponderancia. Desde el poder político ha incrementado los cultivos de coca ilegal y la producción de cocaína. «Castrochavismo es la denominación que describe el sistema de crimen organizado transnacional que usurpa el poder político en Cuba, Venezuela, Nicaragua y Bolivia, cuyos integrantes deben ser tratados como parte de una estructura de delincuencia organizada, no como políticos y menos como dignatarios». Los incendios en Bolivia son los recientes delitos de Morales. Además de promover los incendios, Evo Morales actúa con negligencia criminal, pues no movilizó oportunamente los recursos y personal para controlarlos. Para poner en dimensión la gravedad de los delitos de Evo Morales, la superficie devastada por los incendios es de 6.178 millones de acres, o sea 25.000 kilómetros cuadrados.
El miércoles 11 de septiembre, se aprobaba en el seno de la OEA la activación del Tratado de Asistencia Recíproca (TIAR) contra la Venezuela de Nicolás Maduro. La moción fue apoyada por una mayoría encabezada por Colombia, Brasil y Estados Unidos. Hay que salir de esos narcoterroristas para proteger a Estados Unidos del tráfico de drogas y de las redes islamistas regentadas por el abominable fanático Tareck El Aissami, vicepresidente de Venezuela designado por Nicolás Maduro. Y se puede solucionar sin la necesidad de desembarcar tropas en ese avispero. Ésas, junto a los demócratas venezolanos, las pondrían Brasil, Colombia y otros países latinoamericanos de los que han firmado el TIAR. Todo lo que tendrían que hacer los estadounidenses es barrer con un ataque aéreo fulminante el aparato militar venezolano. La matemática electoral es clarísima y funciona como un silogismo. Sin el voto de Florida es muy difícil ganar las elecciones generales del 2020. Sin el voto hispano es muy difícil ganar la Florida. Y sin una Venezuela liberada es muy difícil ganar el voto hispano. Ergo, ya sabe Donald Trump lo que debe hacer para ganar las elecciones generales.
Es de suponer que hay muchos profesionales, particularmente, abogados, actores y actrices que por razones de oficio se ven precisados a cumplir diligencias que no son de su entera satisfacción, otros, al contrario, sentirán placer en asumir sus responsabilidades al defender o interpretar sujetos cuya conducta de vida han sido negativas para la sociedad. Esta columna es para comentar una reciente película que recoge las actuaciones de cinco sujetos que espiaron a favor de la dictadura más cruenta de las Américas. Servidores conscientes de una tiranía y no patriotas arriesgados que defendían a un gobierno de una agresión extranjera. Los espías de esta película fueron sancionados en procesos judiciales ajustados a derechos. Ellos planeaban infiltrarse en bases militares estadounidenses, sabotear instalaciones aeronáuticas e informar sobre actividades militares. Estos individuos no defendían una democracia, sino un sistema que apabulla a sus ciudadanos. Entonces «por qué presentar como buenos a los que sirven a los malos».
En apenas unas décadas que van de los últimos años del s. XV a las primeras décadas del s. XVI, España y su imperio – y con ella buena parte de Europa – se desvinculó de cambios absolutamente trascendentales para el futuro de Occidente. Hemos mencionado la visión del trabajo, el desarrollo del sistema crediticio y la educación. No menos grave fue el hecho de que se viera descolgada de la Revolución científica.
Quisiera recordar que Amazonía o Amazonia es todo el territorio comprometido con los cursos de agua que escurren hacia el gran río Amazonas. La Amazonía boliviana sufrió la primera agresión en la presidencia de Mariano Melgarejo cuando obsequió al Brasil toda la parte Nor Este de nuestro territorio comprendido entre la margen Oeste del río Madera y el Acre. Otra gran agresión que ha sufrido la Amazonía se ve plasmada en LA CONSTITUCIÓN POLÍTICA DEL ESTADO, EN EL ARTÍCULO 190, PUNTO II, que a la letra dice: “La Amazonía boliviana comprende la totalidad del Departamento de Pando, la provincia Iturralde del departamento de La Paz y las provincias Vaca Diez y Ballivian del departamento del Beni”. Pero de repente empiezo a ver y sentir que los amazónicos, los cambas, estorbamos en nuestro país. Los plurinacionales, disociadores, que agreden a la Amazonía boliviana, porque no tienen sentimiento de pertenencia por ella, hasta en la Constitución Política del Estado se la agrede, porque al cercenarla, le quitan gran parte de su valor cuantitativo y cualitativo, reduciéndola a un tercio. Eso es traición a la patria.
El próximo 20 de octubre es día de elecciones presidenciales en Bolivia en el modelo de «dictadura electoralista». Con candidatos opositores funcionales que dividen una opción opositora real, que habilitan, legitiman y garantizan la criminal elección de Morales. Bolivia puede volver a decir NO, con resistencia civil por medio del voto nulo. Evo Morales es un «candidato usurpador» porque se «apodera de un derecho que legítimamente no le pertenece y lo hace con violencia, arrogándose una dignidad y posición que no le corresponde, usándola como si fuera propia». Por eso es urgente que los bolivianos y los defensores internacionales de la libertad, la democracia y los derechos humanos, hagamos que el mundo reconozca esta usurpación y actúe en consecuencia. La prueba y efectos de estos delitos están en cerca de dos millones de hectáreas premeditadamente quemadas en zonas protegidas y parques nacionales, para ampliar las áreas de coca ilegal/cocaína. Una crisis tan grave solo deja la posibilidad de que el pueblo ejerza «resistencia civil«. El momento en el que el aparato dictatorial tiene muy pocas posibilidades de éxito es el del día de la elección, el del acto del voto, aquel en el que cada ciudadano boliviano esta obligado a votar, es el mejor momento para derrotar a Evo Morales y su dictadura con resistencia civil. Como ni los partidos políticos, ni los candidatos llamados opositores han sido capaces de unirse, el pueblo puede el 20 de octubre VOTAR NULO como expresión de repudio y de resistencia civil, para obligar al usurpador a retirarse del poder político. Bolivia puede volver a decir NO a la dictadura VOTANDO NULO, deslegitimando a Morales y marcando el camino para recuperar la democracia y la República.
¿Debe una sociedad tolerante permitir a fascistas como Steve Bannon o socialistas como Alexandria Ocasio-Cortez el derecho a diseminar ideas? En la práctica actual de libertad de expresión hemos adoptado una doble moral. Las opiniones totalitarias derechistas (ejemplo, fascismo) no se toleran, pero las izquierdistas (ejemplo, comunismo) se permiten. Revisemos entonces, los hechos históricos de “democidio” por regímenes fascistas y comunistas. Democidio, o muerte provocada por el gobierno, es un término útil introducido por R J Rummel para definir “el asesinato intencional de una persona armada o desarmada por agentes gubernamentales actuando en su capacidad dictatorial y conforme a políticas gubernamentales u órdenes superiores”. En una sociedad liberal el Estado de Derecho debe proteger incluso creencias odiosas. Quizás la manera más consistente de manejar la paradoja de la intolerancia es no mostrar intolerancia ante opiniones que nos incomodan, que difieren de las nuestras, o incluso que nos enfurecen. Debemos ser intolerantes solamente cuando esas ideas constituyan un claro e inmediato peligro a nuestro orden político. Mientras tanto, podemos decidir evitar esos políticos, celebridades y columnistas que no tienen nada que decir y lo dicen muy mal.
Creo que la palabra «volvedera» la acuñó el novelista Alfredo Bryce Echenique. Le preguntaron por qué regresaba a Perú después de tantos años en Europa. Se quedó meditando un instante y respondió: «no sé, me dio la volvedera». A Néstor Díaz de Villegas, autor del libro «De donde son los gusanos» le dio la «volvedera», acaso víctima de esa maniobra oscura del cerebro que emborrona nuestros recuerdos negativos y nos hace creer que con los cambios ocurridos (todas las sociedades algo se modifican) y pudiera ser que la Isla albergara esperanzas. El autor confirmó, desde el aeropuerto, que Cuba era prácticamente inhabitable. El grueso del perfil urbano es desolación, destrucción, hedor y pobreza. Los funcionarios son indolentes. La policía política continuaba apaleando a las gentes. No hay casi nada que indique que se intenta rectificar. El régimen continúa anclado en la vulgata leninista de un partido único y unas ideas únicas que inexorablemente han conducido el país al desastre. Eso me convenció que ese país nada tiene que ver conmigo o con mi familia. Prefiero recordar la Cuba que dejé, a vivir en el infierno en que se ha convertido mi país. Es triste, pero es así.
La decisión de varios caudillos de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia de regresar a la insurgencia armada, evidencia una vez más lo forzado e inútil que es negociar con gobiernos o agrupaciones vinculadas al iluminismo del castro chavismo. Algunos de los aspectos que distinguen el totalitarismo castrista y los irregulares de Colombia, es que La Habana instrumentó su propuesta y control sobre un proyecto claramente imperialista y los insurgentes colombianos de ser luchadores políticos armados, evolucionaron a actividades contrarias a sus propuestas, terminando como secuestradores y narcotraficantes. La ingenuidad de algunos amantes de la justicia social los ha convertido en cómplices de asesinos, al igual que el aborrecimiento a lo que representa Estados Unidos ha conducido a muchos a respaldar proyectos criminales como el castro chavismo.
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