EL PORTERO Y LA PUERTA

Hay dos clases de porteros, los que  son conscientes de su humilde y digno trabajo y los que se sienten dueños de la puerta. Los primeros se preocupan, de que la puerta esté en buen estado facilitando el acceso a los demás y están los otros que encuentran en ella una oportunidad para medrar. Como el portero malo, recibió una puerta y se cree dueño de ella, creando  graves dificultades para el país,  un portero que le cierra la puerta a la democracia y a la institucionalidad, que deja pasar solamente lo que le asegura seguir en el cargo ilegal e ilegítimamente atropellando la dignidad del pueblo, el soberano, que no quiere que siga gobernando. Es un funcionario público que  atropella la dignidad de su empleador, rompiéndole la puerta en la cara. Es tiempo de que el soberano ponga en su lugar de una vez por todas al portero desleal que huele mal.

El dictador Maduro utiliza la negociación para frenar la aplicación del TIAR

Utilizando la negociación de Barbados el dictador Maduro frena la aplicación del TIAR, con el absurdo de poner como aparentes operadores de la maniobra a los encargados de recuperar la libertad y la democracia. El Presidente Guaidó expresó que «el TIAR no es mágico, no es un botón que soluciona todo, por el contrario, nos obliga a salir a ejercer la mayoría que somos en todos los terrenos«. El dictador Maduro reaccionó violentamente amenazando con encarcelar a los parlamentarios que aprobaron el TIAR. Los pasos a seguir para la aplicación del TIAR son muy sencillos, rápidos y ofrecen resultados contundentes. El Presidente Guaidó tiene la obligación pedir la reunión del «Órgano de Consulta del TIAR» que debe «reunirse inmediatamente» a convocatoria del Presidente del Consejo Permanente. La invocación del TIAR integrará la «amenaza creíble» contra la usurpación. No falta nada para aplicar el TIAR para que cese la usurpación en Venezuela y la dictadura lo sabe.

EL FORO DE SAO PAULO Y EL ANTIYANQUISMO

Se confirmó otra vez el axioma: «Los ladrones roban en todas las oportunidades que se presentan, aunque las víctimas sean muy pobres». Es coherente que ahí figuren los narcoterroristas de las FARC, el Farabundo Martí, el Frente Sandinista de Daniel Ortega, el Movimiento al Socialismo de Evo Morales, el PSUV de Maduro, todos bajo la batuta implacable del cubano Miguel Díaz-Canel, pero ¿qué hacen en el FSP los partidos y movimientos que presumen ser realmente democráticos? Eso no tiene el menor sentido. No es cierto que el FSP es un organismo de Guerra Fría. Es una Internacional Antiamericana Post-Guerra Fría. Para entender el FSP hay que conocer el odio que le tenía Fidel Castro a Estados Unidos. ¿De verdad es eso lo que desean los afiliados al FSP? ¿Consumirse en una batalla estéril e inútil contra Estados Unidos? Decía Jean-François Revel que «el antiyanquismo es la ideología de los tontos». Tenía razón.

Las razones de una diferencia (1): El trabajo

Carlos III señalaba que ningún trabajo honrado era deshonroso. El intento del monarca ilustrado era excelente, pero chocaba con una mentalidad arraigada a lo largo de siglos. No es que los españoles fueran vagos pero no creían que el trabajo tuviera el mismo valor que le dan aquellos que nacieron y crecieron en naciones donde triunfó la Reforma protestante.  De sus hermanos hispanoamericanos podría decirse lo mismo. Esa mentalidad sigue más que presente a día de hoy. En otras palabras, quizá el bosquimano que, por primera vez, utilizó un encendedor pueda ser considerado por sus congéneres como un avanzado, pero, en relación con Occidente, es dudoso que se le pueda calificar de esa manera. Los pobres nórdicos no aciertan, por lo visto, a darse cuenta de que, a diferencia de ellos, España y su imperio americano nunca asimilaron lo que Weber denominó la «ética protestante del trabajo». En eso, España e Hispanoamérica fueron y siguen siendo diferentes.

La OEA omite activar Carta Democrática Interamericana a Bolivia

Hoy se repite en Bolivia el proceso de Venezuela 2018. Lo que en Venezuela es criminal, dictatorial y usurpador, ha sido respaldado por el Secretario Almagro en Bolivia como «derecho humano» argumentando que «sería discriminatorio» hacer respetar la ley, el resultado de un referéndum vinculante y los elementos esenciales de la democracia. Habilitar al candidato usurpador y luego ayudarlo a legitimar -con observadores- unas elecciones que no cumplen con los requisitos mínimos de ser «libres, justas y basadas en el sufragio universal y secreto como expresión de la soberanía del pueblo», está de lejos reñido con el contenido mandatorio de la Carta Democrática. Lo que ha sucedido en Bolivia es «la ruptura del orden democrático y la alteración del orden constitucional que ha destrozado el orden democrático». Queda la esperanza de que los gobiernos democráticos de los países que integran la OEA, hoy amenazados por la desestabilización que las dictaduras castrochavistas ejecutan en su contra, reaccionen y no esperen ocuparse del caso de Bolivia «in extremis» como ya sucede con Venezuela y Nicaragua.

Bolivia y Nicaragua, franquicias del castrochavismo.

Tal parece que un número notable de políticos, dirigentes sociales, analistas, agencias internacionales veladoras por la gobernabilidad y los derechos humanos, además, de periodistas y medios de prensa, tienden a ignorar que Bolivia y Nicaragua son dos regímenes que cumplen al detalle las pautas del fracasado Socialismo del Siglo XXI, que incomprensiblemente sigue gobernando. La dictadura cubana por su particularidad transnacional, intentó por décadas montar franquicias en el continente. Daniel Ortega intentó copiar al carbón al régimen cubano. Evo Morales y su cuadrilla llegaron al poder y se han mantenido en el mismo gracias a la asistencia de Fidel Castro y Hugo Chávez. Bolivia y Nicaragua testimonian que las franquicias castrochavistas son viables, abscesos malignos que hay que erradicar de raíz y sin contemplaciones, al igual que a los focos de contaminación que los motiva.

Puerto Rico y la crisis bajo la superficie

Fue un espectáculo inusual. Las manifestaciones populares forzaron la renuncia de Ricardo Rosselló, gobernador de Puerto Rico. Sin embargo, el núcleo central del conflicto permanece intacto. Aparentemente, las razones de este episodio tienen que ver con la corrupción del gobierno, pero esa no es toda la verdad. Esa es la superficie. Debajo, como un fantasma del siglo XIX, yace el problema del estatus: independencia, autonomía o estadidad plena. Unas veces las elecciones las ganan los «populares» y otras los «estadistas». Hace 50 años sólo ganaban los autonomistas. El golpe definitivo contra los independentistas puertorriqueños lo asestó el Congreso de Estados Unidos. En 1917, les otorgó la ciudadanía norteamericana a todos los boricuas nacidos o por nacer en la Isla. Ninguno de estos datos objetivos niega los inmensos problemas que tiene la sociedad puertorriqueña: el consumo de drogas, la violencia relacionada con este flagelo, la enorme deuda externa o el tamaño proporcionalmente gigantesco de su sector público. ¿Qué ocurrirá, en definitiva, a partir de la renuncia de Rosselló? Pues nada. Todo seguirá igual hasta que, dentro de muchos años, el número de estadistas sobrepase con creces a los autonomistas y pidan decididamente la incorporación a Estados Unidos. Esa es la tendencia observable.

Foro de San Pablo, el disfraz político de la delincuencia organizada

El Foro de San Pablo cumple en los hechos el rol de instrumento para dar condición de políticos a los detentadores del poder en Cuba, Venezuela, Nicaragua y Bolivia, a los que ya fuera del poder buscan impunidad, y a quienes conspiran contra los gobiernos democráticos de las Américas. Es el disfraz político de la delincuencia organizada transnacional que usurpa la acción y el poder político. El Foro de San Pablo ha sido uno de los principales instrumentos para que la alianza delictiva, conspirativa y antidemocrática de Chávez y Castro tenga aspecto de política. El Foro de San Pablo certifica que es el disfraz político de la delincuencia organizada y llama a la conspiración contra las democracias con el sofisma de que la puesta en evidencia de las dictaduras y la lucha de los pueblos contra su opresión «impone un ejercicio practico del internacionalismo mutuo entre todas las fuerzas de izquierda de América Latina».

Bofill

Bofill venia de la prisión. La experiencia de la cárcel, el conocimiento directo de las capacidades represivas de la dictadura, y sus estudios de filosofía, pudieron haberlo preparado para instrumentar un contexto de lucha novedoso. El 28 de enero de 1976 en el natalicio de Jose Martí, fundó el Comité Cubano Pro Derechos Humanos (CCPDH). El objetivo principal era promover en una población sometida durante 25 años a un régimen totalitario la difusión del concepto de los derechos humanos, hacer que los isleños reconocieran que tenían derechos y que la dictadura se los estaba usurpando, además, recopilar denuncias de las violaciones a los derechos ciudadanos y enviarlas a instancias internacionales, incluida la prensa. Bofill fue un hombre de firmes convicciones sin rasgos de intolerancia. Siempre defendió su propuesta de lucha contra la dictadura. Era un hombre de una sola pieza, demostró siempre una gran entereza moral y mucho coraje, El legado de Ricardo Bofill es gigantesco. Su obra no culmina con su vida física. Las huellas de sus acciones  son imperecederas como las de otros patricios cubanos que dedicaron su vida a luchar por la libertad y la democracia.